Gran camino de la seda

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La Ruta de la Seda de hoy

 

La Ruta de la Seda es uno de los logros más considerables de las civilizaciones antiguas.
Era la primera ruta en la historia de la humanidad que durante miles de años, desde el mar Mediterráneo hasta el Océano Pacífico, desde el Oeste hasta el Este, reunía una gran cantidad de países y personas, su cultura material, artística y espiritual.

 

Se puede trazar dos paralelas: la apertura de la Ruta de la Seda y el inicio de la época de la información. Ya que los contactos interculturales se hicieron regulares y frecuentes, se reactivó el sistema de la comunicación. Así se puede imaginar la variedad de pueblos que tomaban parte en este intercambio de ideas y circulación de mercancías, así como identificar las tendencias en las relaciones internacionales en el futuro.

En la extensión de la Ruta de la Seda se difundían diferentes creencias ideológicas y aparecían centros de las religiones del mundo. La relación entre diferentes religiones y creencias, que tenían lugar en la Ruta de la Seda, influyeron en el curso de los acontecimientos históricos que a su vez afectaron las creencias religiosas de la gente.

 

La Ruta de la Seda atraviesa tales ciudades orientales como Samarcanda, Tashkent, Bukhara, Khiva, Teherán y Bakú que eran importantes puntos de parada. Pero el tiempo no se detiene. El minarete Kalyan en Bukhara, que era uno de los edificios principales de la ciudad, perdió la primacía a favor de la torre de televisión. Las huellas de los camellos y las caravanas que atraviesaban las dunas del desierto caluroso fueron sustituidas por autobuses y trenes de alta velocidad.

 

En 1988 la Organizasión Internacional UNESCO aprobó el proyecto «La investigación integrada de la Ruta de la Seda – la ruta del diálogo». Así empezó el estudios de la historia de la Ruta de la Seda, discusiones sobre el desarrollo actual de las relaciones culturales entre el Este y Oeste y regulación de las relaciones de los pueblos que viven en el continente euroasiático.
En 1993, la Asamblea General de la ONU decidió restaurar la Ruta de la Seda, de reanudar la cooperación internacional en el campo de la diplomacia, cultura, ciencia, comercio y turismo.

 

Hoy en día el papel principal en la reanudación de la gran ruta comercial pertenece a la Organización Mundial del Turismo (OMT), autora del proyecto «Turismo en la Ruta de la Seda» que incorpora agencias de de viaje de 19 países pertenecientes a la región de la Ruta de la Seda: Uzbekistán, Kirguistán, Turkmenistán, Kazajistán, Tayikistán, Irán, Georgia, Armenia, Azerbaiyán, China, Pakistán, Turquía, Japón, India, etc.

 

Por ejemplo, sólo Uzbekistán tiene más de cuatro mil edificios de historia milenaria. Todos son Patrimonio de la Humanidad: el Mausoleo de Ismaíl Samaní, Minarete Kalyan en Bukhara, construido en los siglos X y XII, Plaza de Registán en Samarcanda, templos budistas y Dalverzintepa y Fayaztepa y muchos otros. Samarcanda, Bukhara, Karshi, Ichan-Kala en Khiva fueron incluidos en la lista de las ciudades de la Ruta de la Seda de transcendencia internacional.

 

El territorio de Merv antiguo en Turkmenistán, que los histórios árabes llamaron «padre de las Ciudades», el mausoleo de Khoja Ahmed Yasawí en el Turquestán, construido en los tiempos de Amir Temur, las ruinas de la ciudad antigua Elam, descubiertas en Choga-Zembil, complejos Meydan Imam en la antigua ciudad de Isfahan conocida ya por los escritores antiguos, las ruinas de Takhté-Suleimán y su templo de la diosa Anahit también están en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

 

Las vías de de la Ruta de la Seda también pasaban por el sur del Cáucaso: Armenia, Georgia y Azerbaiyán. Por esta razón, los monumentos históricos de estos países están incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial, entre los cuales están: las catedrales y monasterios de Echmiadzin, el templo Zvartnots en Armenia, las catedrales de Sveti-Tskhoveli y Bagrati, el conjunto monasterial de Gelati en Georgia, el conjunto urbano del palacio Shirvanshakh y la torre de la Doncella en Bakú. Todos los arriba indicados son lugares favoritos de los turistas de todo el mundo.

 

Hoy podemos organizar una serie de viajes por la Ruta de la Seda. Por ejemplo, los viajes «Patrimonio de la Humanidad de la Ruta de la Seda» y «Por los países de Asia Central» ofrecen visitar una serie de países: Kazajistán – Uzbekistán – Turkmenistán – Irán.

 

Hoy en día, la Ruta de la Seda no son sólo carreteras y ciudades por las que pasaba en a antigüedad, sino también unos paisajes naturales: los picos de montañas y prados alpinos de Tian-Shan y Pamir para los amantes del turismo de aventura, arenas de desiertos de Karakum y Kyzylkum, lagos como Issyk-Kul y bosques de pino como Borovoy, estaciones de esquí Bildersay y Chimgán, las aguas cristalinas del pantano Charvak, los bosques nogales en el tracto Arslanbob, etc.

 

Hace poco los transportes de Uzbekistán, Kazajistán, Kirguistán y Turkmenistán obtuvieron la posibilidad de salir por las vías hacia China, Irán y Turquía a través de Georgia.
Si emprende el vieje por la Ruta de la Seda, este tour le regalará una gran cantidad de impresiones positivas y conocimientos acerca de los logros de la civilización humana.

 

La historia de la Ruta de la Seda

La Ruta de la Seda era una ruta comercial que a lo largo de los siglos servió de enlace entre el Este y el Oeste. La Ruta fue allanada en el siglo II antes de Cristo y funcionó hasta finales de siglo 17 después de Cristo. Por esta ruta comercial circulaban no sólo la mercancía sino también conocimientos nuevos de la filosofía y religión. De esta manera se difundían los logros culturales de distintos pueblos, valores culturales, ideas religiosas. Antiguamente la Ruta de la Seda tomaba su inicio en Roma y terminaba en Nara, antigua capital japonesa.

 

El fundador de la Ruta de la Seda era un diplomático chino, Zhang Qian, quien presentó el Occidente, los países de Asia Central, al pueblo chino. Mientras tanto, un mercader veneciano, Marco Polo, fue el primero en llamar este gran camino, que alcanzaba el Imperio Chino, «La Ruta de la Seda». En 1877 un explorador alemán, Ferdinand von Richthofen, introdujo el término científico «Ruta de la Seda» en su obra famosa «China».

 

La causa de la aparición de la ruta comercial era el desarrollo en las montañas de Asia Central de las minas de piedras semipreciosas que tenían mucho valor en el Este: lazurita, jade, cornalina, turquesa. Es por eso que al principio la ruta tenía muchos nombres: «El Camino Lazurita», «La Ruta Turquesa», «La Ruta de Jade». Las piedras preciosas siempre han sido populares entre la gente de todos los países. Lazurita de Badakhshan, cornalina de Bactria y Sogdiana, turquesa de Khorezm eran muy caras  en el antiguo Oriente. Jade de Khotan y Yarkand (Asia Central) eran apreciados en la corte del emperador chino. Desde Sogdiana y Bactria llevaban la cornalina a los países de Asia Occidental, mientras que la turquesa – desde Khorezm.

 

Además de las piedras preciosas procedentes de Asia central, exportaban, en particular de Davan (Fergana), caballos «celestiales» de sangre pura, que eran muy apreciados en China. También había demanda de equipo militar, vidrio, cuero, lana, alfombras, tejidos de algodón, frutas exóticas como melones y melocotones, ovejas de cola grasa y perros de caza, leopardos y leones. Caravanas chinas llevaron seda, porcelana y vajilla metálica, artículos de laca, cosmética, té y arroz. En las bolsas de los comerciantes se podía encontrar marfil, cuernos de rinoceronte, caparazones de tortugas, especies, etc.

 

Las carreteras principales eran las que salían del sur y del norte. La carretera del norte iba desde la parte sureña de la cordillera de Tian Shan a lo largo del río Tarim, luego giraba hacia el valle de Fergana, Mawerannahr (ríos Amu Darya y Syr Darya), y entonces hacia la cuenca baja del Volga y el Mar Negro hasta las colonias griegas en el norte. En el camino de las caravanas aparecían puntos comerciales y artesanales, caravasares y ciudades grandes: Mervna en Turkmenistán; Bukhara, Samarcanda, Urgench, Khiva en Uzbekistán; Otrar, Turquestán, Taraz, Ispedzhab en Kazajistán; Dzhul, Suyab, Novokent, Balasagun, Borskoon, Tash-Rabat, Osh, Uzgen en Kirguistán. La carretera del Sur era la principal y llevaba a Daqing a través de Pamir, Balkh, Merv, Gekatompil y Hamadan. A continuación, se dividía en dos partes que iban hacia Siria y Armenia.

 

Según los documentos históricos, hace cinco mil de años los chinos descubrieron el secreto de fabricación de la seda de los capullos del gusano de seda china se ha abierto hace cinco mil años. Este secreto permanecía oculto durante mucho tiempo, pero en el siglo VI uno de los monjes en secreto mandó uno de los gusanos de seda dentro de un bastón a Constantinopla. Así el secreto fue revelado. Desde entonces los tejidos de seda empezaron a tejer en el Imperio bizantino, Siria y Asia Central.  En el siglo XX en la Catedral Notterdam en Bélgica los arqueólogos descubrieron tela dorada hecha de seda que adornaba la tumba de san Domiciano. Fue demostrado que el tejido se llama «zandanechi» y había fabricado entre los siglos VI y VIII en un pueblo llamado Zandan que está cerca de Bukhara. La seda de Sogdiana decoraba las tumbas de los santos cristianos en las catedrales de Francia, Italia y Alemania.

 

El viaje por la Ruta de la Seda era difícil, peligroso y largo. Por ejemplo, una caravana que iba desde Pekín hacia el mar Caspio podía tardar de 250 días a un año. Desde los tiempos antiguos la Ruta de la Seda era un eslabón del comercio y portador de cultura. Poetas, científicos, filósofos, peregrinos solían acompañar a las caravanas. Gracias a ellos, el mundo entró en contacto con el cristianismo, budismo e islam, descubrió la pólvora, la seda y el papel; pudo apreciar la música, la danza y las artes de diferentes naciones.

 

A mediados del primer milenio antes de Cristo los gobernadores persas cobraban impuestos de sus colonias en Sogdiana y Bactria. En el siglo IV antes de Cristo fue abierto el primer camino de Europa a Asia Central por los soldados de Alejandro Magno. Junto a los soldados iban comerciantes llevando su mercancía e importando curiosidades del extranjero. En el enorme territorio desde Asia Menor y Arabia hasta las orillas del río Yang-Tse-Kiang aparecían pueblos que se convertían en estados poderosos e lograban prosperidad algunos de los cuales fueron destruidos por invasores más poderosos. Mientras tanto, las caravanas comerciales abrían caminos nuevos.

 

Los escritores de la antigüedad cuentan que en los siglos I y II antes de Cristo a los senadores y nobles de Roma les gustaba llevar las togas de seda.  Al mismo tiempo, a lo largo de los caminos que iban a China los emprendedores mercaderes de Sogdiana fundaban puntos comerciales en Kashgar, Yarkand, Khotan donde recibían caravanas del Imperio chino y compraban la seda fina y porcelana de alta calidad. Los comerciantes chinos no se arriesgaban a emprender un viaje más lejos de ahí.
La gran carretera que servía de enlace para las caravanas de Asia Central hacia el Oeste y el Sur, y las carreteras que iban de China a Turkestán oriental refieren a mediados del siglo II antes de Cristo. Los chinos fueron los primeros en descubrir la parte occidental del camino donde yacían los países de Asia Central.

 

 

En el año 138 antes de Cristo, el emperador Wu Di de la dinastía Han envió a un diplomático y jefe militar, Zhang Qian,  más allá de Tian Shan con el fin de concertar una alianza militar con la tribu Yue. Zhang Qian propuso un plan para el desarrollo de las relaciones con Occidente. Así, se enlazaron las dos ramas de la gran ruta: la occidental  del Mediterráneo y la oriental del Imperio Han.
La carretera que atravesaba Asia del este al oeste empezaba en la capital de China antigua Chanan y llegaba hasta sus fronteras en el Noroeste a lo largo del desierto de Gobi, por el Tarim, y continuaba en el Turkestán Oriental. Pasando por Tian Shan las caravanas entraban en el valle de Fergana y oasis de Tashkent, Samarcanda, la capital de Sogdiana, Bukhara, Khorezm y salían a orillas del Mar Caspio. Algunas caravanas de Samarcanda iban a Bactria: por el valle de Kashkadario atravensando Termez, seguían hacia el sur, a Bactria e India.

 

Otro camino de la ruta comercial que salía de Tarim doblaba el desierto de Takla-Makan desde el Sur y continuaba en Honan y Yarkend hacia Bactria y Merv, luego a través de Persia y Siria llegaba al Mediterráneo, desde donde alguna mercancía lograba Roma y Grecia por la ruta marítima.
El artículo principal del comercio era la seda. En la Edad Media la seda era la unidad nominal más popular y valía más que el oro. En Sogdiana un caballo se podía comprar por diez cortes de seda. Con la seda pagaban por el trabajo, era el sueldo de mercenarios.
Recorrer las rutas comerciales era arriesgado. La mayoría de trayectos no eran llanos. Básicamente era el desierto, a veces rocoso y sinuoso. En invierno hacía frío y en verano hacía calor. La sed mató a muchas caravanas. Ladrones eran otra amenaza para los viajeros.

 

La Ruta de la Seda fue la causa de la propagación de las ideas religiosas. El zoroastrismo antiguo, que practicaban  en Khorezm, Sogdiana y Bactria, fue sustituido por el budismo, que se convirtió en la religión principal del poderoso Imperio Kushan y desde allí llegó a China. El cristianismo vino desde Asia Menor en los primeros siglos después de Cristo. En el siglo VII los guerreros del califato árabe informaron de la existencia del Islam. Por las carreteras que salían de las estepas mongolas a las llanuras europeas, pasaron las tropas de Gengis Khan. El gran jefe militar, Amir Temur, empezó sus campañas desde una de las ciudades de la Ruta de la Seda, Samarcanda.

 

 

Las ciudades antiguas de Uzbekistán, Samarcanda, Bukhara, Khiva, Karshi, Termez y sus monumentos son los recuerdos reales de las naciones que allanaron este camino único, de Oriente a Occidente, y crearon centros comerciales que recuerdan la historia de la Ruta de la Seda.
Por desgracia, en los siglos XI-XIII la ruta comercial dejó de funcionar. La circulación se reanudó para tres siglos sólo con la llegada de los mongoles, pero después del desarrollo de las rutas marítimas y la inestabilidad política en Asia Central desaparece por completo.

 

 

El mundo conoce Uzbekistán como un país caluroso, con su verano largo e un invierno corto. Sin embargo  la principal característica de nuestro clima son los saltos térmicos y una pequeña cantidad de precipitaciónes. Los días de sol prevalecen a los días nublados, las lluvias son escasas. En verano el día dura más de quince horas. Por lo tanto, el clima en Uzbekistán se puede llamar continental.
El tiempo en Uzbekistán depende de los anuales saltos térmicos. Dado que Uzbekistán está situado en el centro del continente euroasiático, lejos de mares y océanos, el clima es más bien seco. Tales factores como la cantidad de radiación solar, relieve del terreno y la circulación de aire también influyen en el clima.

 

El clima de Uzbekistán es muy diferente del clima de otros países que se encuentran en la misma latitud.